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4 de diciembre de 2013

JEFE O LIDER


30 de noviembre de 2013

LIDERAZGO ES SINÓNIMO DE SERVICIO

Ser líder significa ser “servidor”.  Así como lo demostró el mismo Jesucristo cuando estuvo viviendo 33 años en la tierra, “vino para servir y no para ser servido”. El dio el mejor ejemplo de liderazgo en la historia. “El que no vive para servir no sirve para vivir”.

SER SERVIDOR O LÍDER EMPIEZA CON LA SEGURIDAD Y LA CONVICCIÓN.
  • A los seguros les gustan las toallas. A los inseguros les gustan los títulos.
  • Los seguros están conscientes de la gente. Los inseguros están conscientes de posición.
  • Los seguros quieren añadir valor a otros. Los inseguros quieren recibir valor de otros.
LA VIDA REAL

Abraham Lincoln probablemente era el presidente más criticado en la historia de los Estados Unidos. La gente del Sur lo trataba brutalmente por su oposición a la esclavitud. Los del Norte se burlaban de su apariencia. Aun algunos de su personal lo trataban cruelmente. El Ministro del Estado decía que parecía chango (etnia indígena). Con estos comentarios Lincoln podría haber renunciado si no fuera por su sentido fuerte de identidad y seguridad.

En una ocasión, uno de sus generales le dijo que un oficial del ejército le había insultado, llamándolo cosas malas y criticando su política. Después, el general preguntó a Lincoln lo que él pensaba de ese oficial. El Presidente sonrió y dijo que pensaba que ese hombre era un líder maravilloso. El general no podría creer lo que escuchó. “¡Señor Presidente”!  ¿No escuchó lo que dije que este oficial dijo acerca de usted?”

“Si, le escuché,” respondió Lincoln. “Pero, usted me preguntó lo que yo pensaba de él no lo que él pensaba de mí”

29 de noviembre de 2013

EL ARTE DE CONVERSAR

El lenguaje oral es la forma más natural de comunicación que poseemos. Aprendemos a hablar antes de escribir; hablamos más de lo que escribimos; nos relacionamos con los demás a través de las palabras. En una conversación no solo usamos palabras, sino que las reforzamos con los gestos, la entonación y la postura.

Así como hay buenos conversadores, también existen los malos conversadores: Existen personas con las que resulta desagradable intercambiar palabras porque dan la sensación de que no entienden lo que tratamos de comunicar o no les interesa hablar. Podemos ilustrar tres tipos de “malos conversadores”, cuyas características debemos evitar:

1. El conversador limón: Este interlocutor es agrio y amargo. Se queda callado en la conversación, no aporta sus ideas, adopta una expresión facial de desagrado y si alguien le dirige la palabra, contesta escuetamente y sin esforzarse en dar una respuesta adecuada. No demuestra interés en el tema de la conversación y no tiene la capacidad de hablar sobre varios temas, por más que no le guste.

2. El conversador llave de agua: Acapara toda la conversación, habla incesantemente pero no aporta ninguna idea constructiva, sino comentarios superficiales y desorganizados, salta de un tema a otro y se vale de gritos, burlas y risas para absorber la conversación.

3. El conversador buitre: Trata siempre de rebajar al otro. Está a la expectativa de lo que dice el otro para interrumpirlo, ridiculizarlo e intenta cambiar el tema de conversación.


Características del buen conversador:

·    Responde a las preguntas y observaciones con comentarios valiosos.
    Tiene la capacidad de hablar de varios temas. 
    Trata de aportar nuevas ideas.
        Pregunta sobre el tema que se está tratando.
       Controla las reacciones emocionales.
       Responde con entusiasmo.
       Refleja interés con la mirada y los gestos
       Sobre todo, escucha con atención y empatía.


28 de noviembre de 2013

LA IMPORTANCIA DE CONTROLAR LAS EMOCIONES

Las emociones pueden trabajar a tu favor o en tu contra, por eso es necesario el control emocional. Controla tus emociones para que ellas no te controlen a ti.


"La habilidad de hacer una pausa y no actuar por el primer impulso se ha vuelto un aprendizaje crucial en la vida diaria, especialmente en la vida laboral". Un estado de ánimo calmo, seguro, confiado se alcanza solo cuando se obtiene el adecuado control emocional. Lograr ese particular espíritu de equilibrio es una tarea que uno mismo puede hacerlo y te puede llegar a conducir al éxito.

Las emociones son la respuesta del organismo ante un estímulo o situación que genera sentimientos, recuerdos y un estado de ánimo determinado.

Por eso, el control ayuda a determinar la forma en que puedes conducirte ante determinadas circunstancias que se van presentando en la vida laboral, de relación y social.

De que se puede, se puede manejar los sentimientos. Para ello se precisa de mucha voluntad y dominio propio. Los sentimientos que uno siente, siempre van a querer subir o bajar de ánimo, como un electrocardiograma,  porque están bajo continuo ataque por los estímulos de nuestro entorno. Todo es cuestión de entrenamiento.

Hay diversos elementos a nuestro alrededor que nos manipulan constantemente, como la música, los productores de endorfinas (como el chocolate, el ejercicio, la risa y algunos alimentos), una película, los colores, las personas e incluso tu mismo, con tu actitud.

Para empezar a controlar tus emociones, actúa y ponte como objetivo principal, el control total de tus primordiales sentimientos y emociones: como el sentimiento y la emoción que notas y manifiestas normalmente en el ambiente laboral, social, familiar, etc. Principalmente aquellos que te están afectando negativamente. Empieza a numerarlas y a controlarlas uno a uno. Sé perseverante y no decaigas si no ves ningún resultado, todo es cuestión de tiempo. Recuerda, que con la práctica se hace al maestro.

De ser necesario, existen profesionales y consejeros especializados en esta problemática. No tengas miedo en afrontar la cuestión: consulte, infórmese, pida ayuda. Nadie está a salvo en un mundo tan convulsionado, todos necesitamos de un apoyo.

16 de noviembre de 2013

GOBERNAR ES DAR TRABAJO

“GOBERNAR ES DAR TRABAJO” lo decía el general Peron. 

Encontrar las soluciones a esta necesidad es parte de la ingeniería de gobernar. El trabajo ayuda a otros logros, a veces mínimos pero importantes. Están otros que completan las necesidades de todo ser humanos, como la salud pública, la vivienda, y el eje central, la educación.

Prepararse para gobernar es tener soluciones para todos los problemas que van surgiendo.

Una de las ocupaciones más importantes es que todo el mundo este trabajando, que todos sean productivos. Ojo, no digo que el Líder tenga que imponer trabajo; el equipo debe ser lo suficientemente maduro para autogestionarse. El líder tiene que quitar los palos del camino cada vez que la carreta amaga detenerse. Tiene que luchar para que cada persona sea productiva y haga mejor su trabajo.

7 de noviembre de 2013

Aprender del error

Hay algo que me ha costado mucho aprender: Aprender del error.

No sé si es sólo una percepción, pero solemos "castigar" y estigmatizar el error en lugar de sacar provecho de él y verlo como algo positivo. Me explico con dos situaciones comunes.

1.- Supongamos la situación en la que fracasa una relación. El simple uso de la palabra fracasar, condiciona la manera en la que vemos esa relación.


Una relación puede acabarse por muchísimas razones. Puedes acabarla tu o puede acabarla la otra persona. Qué más da: La relación termina y cada uno sigue adelante por su cuenta.

Cuando esto pasa, lo natural es sentirse triste y mal. Pretender normalidad sólo añadirá malestar a largo plazo. Hasta de situaciones así, aprendemos. Aprendemos qué no queremos de una pareja, qué podemos mejorar, de qué manera podemos hacerlo, qué podemos hacer para ser independientes, qué es lo que nos gusta, cómo podemos disfrutar de nuestro entorno... SIEMPRE podemos aprender de lo que vivimos. 

2- Supongamos la situación en la suspendemos un examen. Probablemente lo primero que pensemos sea: "Me ha suspendido el profesor" Bueno, sí. Tu profesor o profesora es quien te pone la nota al fin y al cabo, pero ¿quién estudia? ¿quién resuelve las preguntas? ¿quién iba a clase? Lo mejor que podemos hacer al suspender un examen es saber en qué hemos fallado para no volver a caer en ese error.

 
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