7 de octubre de 2013

La Navidad

Estamos nuevamente en las puertas de otra celebración de la recordación del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo aquí en la Tierra. En dicha oportunidad Jesús nos ha revelado las buenas noticias de salvación a través de la fe en su sacrificio que hizo por nosotros en la cruz. Lo mínimo que podemos hacer es agradecerle de todo corazón, llevando una vida digna y agradable, celebrando ese gran acontecimiento en familia, y por que no, conforme a las buenas costumbres que aún practicamos en el Paraguay.

Por ejemplo, en Paraguay a mediados de noviembre, incluso casi al principio, ya se ven las calles y algunos negocios adornados, en especial los centros comerciales que se visten de sus mejores galas.

En la Noche Buena, las familias comparten la mesa familiar, una rica cena preparada con las mejores comidas y bebidas típicas, donde no puede faltar la deliciosa sopa paraguaya, el opulento chipa guazú (a base de choclo) y el refrescante clericó hecho con frutas de estación, vino tinto y abundante hielo con un poco de azúcar a gusto. Realmente es una gran fiesta que se vive y se celebra con toda la familia. Otros, suelen viajar junto a sus familiares en el interior del país o viceversa.

Anteriormente, (lastimosamente se ha perdido mucho esta práctica) los niños visitaban los diferentes pesebres del barrio, actividad que se repetía en la mañana del 25. La práctica de las visitas eran infaltables entre vecinos y familiares. También se compartía en un ambiente seguro y agradable, hermosas peñas entre todos.

Pero actualmente, muchas de aquellas buenas prácticas se han ido perdiendo o enfriando. La mayoría de los jóvenes se pasan computando los minutos y las horas esperando la tan ansiada medianoche del 24, con el fin de salir disparando como un cohete a entretenerse en fiestas y bebidas entre amigos.

El 31 es lo mismo, sólo que es más la cantidad de jóvenes y no tan jóvenes que salen a entretenerse recibiendo el nuevo año, perdiéndose de esa manera, el acogedor ambiente familiar de antes.
 
Sectores tradicionales siguen peleando para seguir y mantener dicha tradición, porque saben por experiencia que solo de esa manera, se fomenta y se fortalece el vínculo familiar y la cooperación entre todos. La unidad familiar seguirá siendo una práctica que edifica y mejora una sociedad. Porque la base de la sociedad son las familias y eso nunca va a cambiar.

También se escucha que ciertos sectores de la sociedad continúan con su "lucha frontal" para sacar de las casas paraguayas al famoso “Papá Noel”, argumentando que dicho personaje no encaja para nada con nuestro clima tropical y con nuestro estilo festivo.


En ese sentido, creo que resultaría más natural la promoción del pesebre hogareño con la fragancia del coco paraguayo. Que sensación más placentera se siente cuando uno entra en la sala de una vivienda y se percibe el aroma del coco. Practiquemos también los inolvidables intercambios de regalos, pero sin crear la necesidad de gastar mucho, un regalo puede ser cualquier cosa, como cantar, recitar o escribir una hermosa nota para alguien. Lo mismo hicieron los Reyes Magos cuando visitaron a Jesús después de su nacimiento con sus hermosos regalos; enseñemos pues dichos episodios a nuestros niños, especialmente las beneficiosas historias de la Biblia.





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